Tiempos de Sacrificio

mayo 12, 2010

sacrificio.

(Del lat. sacrificĭum).

1. m. Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación.

2. m. Acto del sacerdote al ofrecer en la misa el cuerpo de Cristo bajo las especies de pan y vino en honor de su Eterno Padre.

3. m. Matanza de animales, especialmente para el consumo.

4. m. Matanza de personas, especialmente en una guerra o por una determinada causa. La revolución supuso el sacrificio de miles de vidas.

5. m. Peligro o trabajo graves a que se somete una persona.

6. m. Acción a que alguien se sujeta con gran repugnancia por consideraciones que a ello le mueven.

7. m. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor.

8. m. coloq. Operación quirúrgica muy cruenta y peligrosa.

Hoy suenan de nuevo tambores de guerra, dice nuestro presidente —el de Asturias— que es momento de un nuevo sacrificio económico. Esta tierrina lleva más de 30 años sufriendo en las carnes de sus familias una mutilación constante de sus puestos de trabajo. Hemos visto como los gobiernos han hecho la suficiente limpieza para que luego empresarios privados saquen tajada de lo que antes era público y no se sabía dirigir. El desmantelamiento progresivo de los sectores importantes: siderurgia, minería, campo, astilleros,… no han sido suficientes. Tras estallar esta “crisis económica” —según los más interesados— todo recorte, mutilación o sacrificio es poco. Nueva vuelta de tuerca.

Otros vemos de fondo una crisis sin comillas, crisis de valores, de canallas que siguen viviendo con total impunidad, de un sistema capitalista y neoliberal que clama a voz en grito su propia decapitación; una crisis que no acaba de ser tratada en su justa medida. Y por supuesto, ni en su justa solución. Cuando alguien como Areces, que palpa y ve diariamente lo que ocurre, es capaz de salir a la palestra mediática diciendo que siempre serán los mismos los que sigan pagando, me parece una falta de desprecio absoluto hacia la gente que lleva ya muchos años sufriendo sacrificios.

Empiecen ustedes —rosas o gaviotas, de aquí o de allá— por sacrificar sus festejos, sus gastos innecesarios sin control ni dueño, por recuperar lo que era nuestro y se ha regalado, por exigir a los bancos que devuelvan con créditos y apoyen las iniciativas empresariales, por apostar de verdad por una empresa y una banca pública al servicio de la gente o por imponer unas ciertas condiciones serias a las iniciativas empresariales que se instalan en nuestra región y que, con la misma facilidad que las tiendas de campaña de Decathlon, se montan y se desmontan en función del interés especulativo y la explotación de la mano de obra.

En estos tiempos difíciles que corren, los de siempre, además aprovechan para cambiar el Diccionario en su beneficio. ¿a quién hemos matado para padecer esto? En vez de usar la 4 acepción de la palabra sacrificio, usen en su lugar la octava. Y opérense de su soberbia, de su soberana estupidez y falta de sentido común.

p.d.— De nuevo en un ejercicio de lucidez, LGM ilumina más y mejor esta humilde opinión.

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